El sueño venezolano en Paraguay: Volver a casa
El restaurante de Yexis Guzmán es como un pedacito del Caribe en Capiatá.

“Ojalá que este presidente de aquí y ahorita esta presidenta (Delcy) Rodríguez puedan abrir la embajada en Paraguay. Porque hay muchísimas mujeres aquí que tienen sus hijos en Venezuela y querían traer este año y no pueden ahora por esta situación”, dice Yexis Guzmán, venezolana refugiada en Paraguay hace más de 5 años.
A principios de enero de 2026, luego del ataque de Estados Unidos a Venezuela y el secuestro de Nicolás Maduro, el gobierno paraguayo, alineado con la doctrina “Donroe”, aumentó los controles migratorios a venezolanos a través de un decreto. Venezolanos sin visa no pueden ingresar más al país por una cuestión de “seguridad” contra simpatizantes del régimen madurista.
Yexis, que llegó a Paraguay en búsqueda de una mejor vida para su familia, no está de acuerdo con la decisión del presidente Santiago Peña. Ella forma parte de los 3 mil venezolanos viven en Paraguay, según la Dirección Nacional de Migraciones.
Hace 10 años tuvo que dejar Venezuela y comenzó a migrar. Vivió en Colombia, Ecuador, Perú y, finalmente, Paraguay. En cada país trabajó en cocina. En Perú estuvo más de tres años, pero no aguantó la discriminación, la xenofobia, el machismo y la misoginia. Entonces decidió mudarse a Paraguay.
“El viaje para mí fue fatal”, dice Yexis. Salió de Perú en ómnibus el 18 de noviembre de 2020 con cuatro maletas en brazo, en la lancha de contrabandistas, cruzó el Lago Titicaca, frontera entre Perú y Bolivia, y llegó caminando al límite entre Bolivia y Paraguay el 10 de diciembre. En la frontera, oficiales de la Aduana boliviana le dijeron que no podía cruzar sin prueba de Covid. Llevaba días sin comer y le ardían la planta de sus pies. Pero la bondad se encuentra en todas partes, funcionarios de Migraciones la acogieron, le dieron una pieza y le prestaron una cocina. Yexis comenzó a cocinar para funcionarios y camioneros; así juntó el dinero para su test de COVID.
Con el aventón de una familia en vehículo, atravesó el Chaco paraguayo y llegó el 21 de diciembre de 2020 a la ciudad de San Lorenzo, Paraguay, donde un hermano suyo, que se había mudado antes, la esperaba. Al día siguiente, volvió a cocinar y salió a vender hallacas, una comida típica venezolana para las navidades. Juntó un poco de dinero y mandó a sus hijos en Venezuela para la cena de Navidad.
De 2018 a 2025, se estima que casi 7 millones de venezolanos han dejado el país, de acuerdo con la Plataforma de Coordinación Interagencial para Refugiados y Migrantes de Venezuela. Como la cifra se basa en datos oficiales, es probable que el número sea mucho mayor y ronde los 8 a 9 millones de exiliados.

Yexis tiene unos 40 años, las manos y boca pequeña, y los cabellos en largas trenzas africanas. Nunca titubea. Hoy, vive en la ciudad de Capiatá, en los alrededores de Asunción, capital de Paraguay. Las paredes de la casita son blancas, el piso es de ladrillo común y enfrente hay un antiguo poso y un pesebre. En el patio, bajo la sombra fresca de los dos enormes árboles de mango, funciona Gastronomía Porteña, su restaurante de comidas típicas de los puertos venezolanos.
“Mira, agradecida con mi abuela que me enseñó a cocinar y con mis tías que me enseñaron muchos platillos”.
Aunque la cocina ha sido lo que le permitió sobrevivir en todos los países donde vivió, la verdadera profesión de Yexis es la herrería. En Venezuela trabajó 17 años en la estatal Diques y Astilleros Nacionales de Venezuela (Dianca). “Así se llama mi astillero y ese es mi astillero”.
En Venezuela, vivía con su familia en El Palito, un pueblito costero de Puerto Cabello donde las playas tienen arena blanca y el mar es azul, tranquilo, con aguas tibias. Allá en El Palito, la base de la comida era el pescado y los frutos de mar.

Hace unos cuatro años, juntó el dinero suficiente para enviarlo a su hijo Kevin para que viajara. Él tenía solo 16 años y cruzó solito Latinoamérica en ómnibus hasta Paraguay. Juntos abrieron el restaurante Gastronomía Porteña, Yexis se encarga de los platillos y Kevin hace atención al cliente y gestión de redes sociales.
Kevin es joven y tiene mucha energía. Es boxeador aficionado, crea contenido humorístico en Instagram y TikTok, y quiere tener un podcast en stream sobre liderazgo y superación. En su brazo derecho, tiene un tatuaje con las playas de Venezuela. Para él y su mamá, Gastronomía porteña es un lugar de encuentro, no solo para venezolanos, sino para migrantes de distintos países: Colombia, Argentina, Cuba y Ecuador.
Paraguay es un país sin litoral y su culinaria está basada en la carne vacuna y de pollo. Pero en los inicios del restaurante, Yexis se encontró con el poder que tiene la cocina para aquellos que extrañan volver a su tierra. Un fin de semana, preparó una torta de Jojoto, un postre de maíz típico de Venezuela, y le invitó a un cliente que había ido a pasar la tarde.
“Le di un pedazo al señor para que degustara. Y me dice llorando: “Mire, mi abuela murió hace más de 25 años y este sabor me hizo recordar toda mi niñez en Venezuela. Yo tenía más de 25 años que no he probado esta torta de Jojota””.




Aunque ahora la vida está más encaminada, cuando Yexis recién llegó a Paraguay, tuvo una experiencia difícil. En 2021, consiguió un trabajo como encargada de cocina en el Hotel Aspen de Asunción. Pero renunció al tercer mes de trabajo. “Fue lo peor, por el trato, el abuso, la explotación. Retuvieron mis documentos y me quedé sin ellos”.
Trabajaba de 6 de la mañana a 11 de la noche, dormía en una piecita detrás de la recepción y el dueño retenía los celulares de ella y sus compañeras para que no se comuniquen. Cuando renunció, le amenazaron con una demanda. Hasta ahora no le devolvieron sus documentos venezolanos originales. The Paraguay Post intentó contactar al Hotel Aspen vía correo electrónico, WhatsApp y llamadas, pero al cierre de esta publicación no obtuvo respuestas.
Todo esto llevó a que fundara la Feria de Venezolanos Qué Chevere, una asociación que asesora a venezolanos con sus documentaciones y organiza ferias gastronómicas y de artesanía en las plazas de Asunción.
Son como las 8 de la noche y han pasado unas 4 horas de entrevista. Antes de terminar, Yexis cuenta que su familia también sufrió las injusticias del régimen madurista tras las cuestionadas elecciones de 2024. Un familiar suyo fue encarcelado y torturado por publicar un meme sobre Maduro. En enero de este año, luego del bombardeo de Estados Unidos, su familiar fue liberado junto a otros presos políticos.
A pesar de tener una vida hecha en Paraguay, Yexis ve con esperanzas lo sucedido y quiere volver a Venezuela. “Me hace falta mi casa”.
Este perfil forma parte de ¿Bienvenidos al paraíso?, una crónica de migración a y desde Paraguay realizada por The Paraguay Post:



