25N en Paraguay: Luchando contra la violencia de género en tiempos de retrocesos
Mientras la ultraderecha avance, resistimos en las calles.
Congregadas el lunes pasado en la Plaza Uruguaya, organizaciones feministas, de la sociedad civil, mujeres cis, diversidades sexogenéricas, campesinas, obreras, trabajadoras sexuales, afrodescendientes, bañadenses y mujeres autoconvocadas se encontraron una vez más, en el marco del 25N Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, para levantar la voz, tomar el espacio público, luchar por sus derechos y en contra de todas las violencias.
La marcha recorrió las calles del centro de Asunción, desde la Plaza Uruguaya hasta la Plaza de la Democracia, al son de cánticos de denuncia y manifestaciones artísticas. Una de ellas fue una performance de la organización Emancipa Paraguay —de la cual formé parte— que tomó elementos de la novela The Handmaid’s Tale (El cuento de la criada), de Margaret Atwood, y que buscaba interpelar al público sobre la avanzada de los grupos conservadores antiderechos en Paraguay, y en el mundo entero, que atentan contra nuestros derechos conquistados.
Bajo el gobierno del Partido Colorado, partido oficialista que está en el Poder Ejecutivo casi sin interrupción hace 76 años, los índices de violencia de género van en aumento. Según datos de la Comisión Económica para Latinoamérica (CEPAL), Paraguay registra el mayor aumento en el promedio de feminicidios por cada 100.000 mujeres en toda Latinoamérica. Un reportaje de ABC Color indica que este año, con un total de 30.898 denuncias, hubo un promedio de 100 víctimas de violencia familiar por día, número que va en aumento en comparación con datos del 2023 y 2022.
La presidencia de Santiago Peña hasta ahora está caracterizada por una negligencia y retrocesos en términos de políticas de género y derechos humanos, con una alta injerencia y lobby de sectores religiosos evangélicos y católicos que trabaja fuertemente para debilitar el avance de políticas con perspectiva de género, derechos sexuales y reproductivos, entre muchas otras.
El plan de educación sexual, promovido por el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) proviene de organizaciones religiosas autodenominadas “provida”, desacredita la eficacia de los condones, refuerza los roles de género desde una mirada sesgada por el dogma religioso, y de posturas conservadoras y discriminatorias. Según Montserrat Fois, en un reportaje para Tereré Cómplice, esto es grave porque socava la democracia misma cuando estos grupos pretenden instalar un pensamiento único y vulnerar derechos contra toda evidencia científica.
Durante la lectura del manifiesto, la Articulación Feminista del Paraguay expresó que
“el avance de la ultraderecha fascista constituye un peligro para toda la población, especialmente para las mujeres, porque vienen por nuestros derechos conquistados con la lucha”.
Para Mónica Aquino, presidenta de la organización UNES de trabajadoras sexuales del Paraguay, el 25N es de vital importancia porque es una plataforma para denunciar y exigir las condiciones laborales dignas que merecen las trabajadoras sexuales, entre otras denuncias de la organización. “Para nosotras es importante porque muchas compañeras fueron asesinadas, desaparecidas, y el gobierno, la fiscalía nunca hizo su investigación", señala.
Según el Informe de Derechos Humanos 2021 de la Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay (Codehupy), existe un sesgo discriminativo de lxs operadorxs de justicia en relación con casos de asesinato de trabajadoras sexuales, y esto es preocupante porque no se cuenta con datos sobre el número de personas trabajadoras sexuales asesinadas, ni del resultado de los procesos.
Para Montse Vera, psicóloga y parte de PsicoFem, organización feminista que promueve la diversidad y perspectiva de género en salud mental, hay dos preocupaciones principales en torno al contexto del 25N: la falta de educación sexual integral, y el contexto anti género que hay en el país. “Quiero valorar fuertemente todo el esfuerzo de las compañeras, que a pesar del cansancio, del calor, y del desgaste al que estamos siendo sometidas con toda la persecusión a las organizaciones sociales que está habiendo también, con la Ley Garrote, estamos igual en la calle, sudando, ocupando el espacio, existiendo y molestando.”
La Ley Garrote, también conocida como ley de transparencia de las Organizaciones Sin Fines de Lucro (OSFL), fue promulgada por el presidente Santiago Peña el mes pasado a pesar de ser fuertemente cuestionada por organismos internacionales y locales por ser considerada como antidemocrática. Una ley que aumentará el control y la rendición de cuentas de las OSFL, con penas de suspensión de hasta cinco años para aquellos directores y administradores de ONGs que no cumplan con los requerimientos.
Según un informe de gestión del Ministerio de la Mujer publicado en julio, en los últimos cinco años se definieron ejes prioritarios como el empoderamiento económico, una vida libre de violencias y la participación social y política de las mujeres. A través del Observatorio de género, creado en 2019, hoy Observatorio de la Mujer, se enfatiza el monitoreo y la supervisión de casos de feminicidio con información fiable, actualizada y oportuna, a fin de orientar acciones con la intención de transformar y desmontar las estructuras culturales que sostienen y refuerzan los distintos tipos de violencia contra las mujeres.
Sin embargo, con performances políticas, música de cantautoras y un dj set festivo, la marcha del 25N posicionó nuevamente las preocupaciones, denuncias y hartos pedidos de justicia al Estado Paraguayo. Solo este año, en el país se registraron hasta la fecha 27 víctimas de femicidio, y 40 casos de intento de femicidio.
Año tras año, la importancia política y social del 25N sigue latente y con un sentido de compromiso cada vez más grande con la realidad que nos toca enfrentar como mujeres y disidencias sexuales en un país como Paraguay, que está enfrentando un fuerte retroceso en términos de derechos humanos.















